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Causas de la varicela
La varicela está causada por un virus de la familia de los herpesvirus conocido como virus varicela zóster (VVZ).
Las personas son el único reservorio del VVZ. Se trata de un proceso extremadamente contagioso. Hasta un 90% de las personas susceptibles a la infección que se exponen a una persona infectada desarrollarán la varicela. Los pacientes con varicela o herpes zóster pueden transmitir el virus. La transmisión requiere proximidad con el sujeto infectado ya que el virus es muy frágil y apenas sobrevive en el exterior.
Hay tres posibles formas de contagiarse:
Inhalar las gotitas que una persona infectada produce al hablar o al toser. Esta es la forma más frecuente de contagio. La persona infectada es contagiosa desde 1 ó 2 días antes de la aparición del exantema (pero incluso hasta 4 días antes) hasta 6 días después de haber aparecido la primera lesión en la piel. Los pacientes con herpes zóster también pueden transmitir el virus por las secreciones respiratorias.
Tocar las lesiones de la piel (vesículas) del enfermo. Los pacientes con varicela son contagiosos desde aproximadamente 2 días antes de que aparezca el exantema hasta que todas las lesiones de la piel tienen costra (habitualmente a los 4-5 días). Los pacientes con herpes zóster también pueden transmitir así la infección.
La transmisión de la madre infectada al feto durante el embarazo. De todos los recién nacidos de mujeres embarazadas que han padecido la varicela, el 2% desarrolla el síndrome de la varicela congénita.
Una vez el virus se transmite desde un enfermo a un individuo que puede desarrollar la enfermedad, comienza a multiplicarse en las vías respiratorias superiores. Desde aquí pasa a los ganglios linfáticos de la zona, donde continua multiplicándose y 96 horas después pasa a la sangre. A través de la sangre el virus llega a distintos órganos como el hígado o el bazo donde continua su multiplicación. Aproximadamente 2 semanas después del inicio de la infección el virus pasa por segunda vez a la sangre, llegando en esta segunda oleada a la piel y apareciendo el exantema característico de la enfermedad.
Todos los herpesvirus comparten una característica que consiste en que una vez producida una primera infección, pasa a una situación de latencia con la posibilidad de reactivarse. Así después de la infección primaria el virus no se elimina del organismo (ni siquiera con tratamiento), sino que permanece latente en los ganglios de la raíz nerviosa dorsal desde donde posteriormente puede reactivarse para causar una enfermedad recurrente. Cuando aparece el exantema el virus viaja desde la piel hasta los ganglios de la raíz nerviosa dorsal (vecinos a la médula espinal) a través de los nervios responsables de la sensibilidad de esa zona de la piel. Las defensas inmunológicas mediadas por células normalmente van a retener el virus latente (sin multiplicarse) en estas estructuras nerviosas durante muchos años. Sin embargo, si en algún momento de la vida del individuo la inmunidad mediada por células se ve alterada, el virus puede reactivarse y provocar el cuadro conocido como herpes zóster. Algunas situaciones relacionadas con la reactivación son el envejecimiento, tratamientos inmunosupresores, o infecciones como la producida por el virus del VIH. La reactivación del virus VVZ ocurre en el 10- 20% de las personas que han padecido la varicela, y por lo general ocurre sólo una vez en la vida.
Tratamiento de la varicela
La varicela es ocasionada por un virus, así que su doctor no recetará antibióticos. Sin embargo, su hijo(a) puede que requiera antibióticos si las ampollas se infectan con bacterias. Esto es bastante común entre los niños(as) ya que generalmente se rascan o tocan el área de las ampollas; por ello es importante motivar a los niños(as) a que no adquieran esta costumbre ya que puede ocasionar infección.
El doctor puede recetar una medicina antiviral conocida como acyclovir en los Estados Unidos para las personas que tienen riesgo de complicaciones. La medicina, cuya función es debilitar a la varicela, debe administrarse durante las primeras 24 horas a partir de la aparición del sarpullido. El Acyclovir puede tener ciertos efectos secundarios, por ello sólo se recomienda cuando es necesaria. El doctor de su hijo(a) y puede confirmarle si la medicina es la correcta para su hijo(a).
Los síntomas de la varicela
La Varicela causa una irritación roja y con picor en la piel. El sarpullido de la varicela aparece primeramente en el abdomen, rostro o espalda y luego se extiende a casi todas las partes del cuerpo, incluyendo el cuero cabelludo, la boca, la nariz, las orejas y los genitales.
El sarpullido comienza con múltiples bultitos rojos que parecen granitos o picadas de zancudos. Luego se transforman en ampollas frágiles rellenas de un fluido transparente que después se torna turbio. Cuando las ampollas revientan, dejan pequeñas heridas abiertas que al secarse generan una costra de color marrón.
Las ampollas de la varicela generalmente miden menos de una cuarto de pulgada de ancho, tiene una base roja y aparecen en brotes en el trascurso de 2 a 4 días. El sarpullido puede ser más extenso o severo en niños(as) que padecen de otros trastornos en la piel como el eczema.
Algunos niños(as) padecen de fiebre, dolor abdominal, dolor de garganta, dolor de cabeza o un sentimiento vago de enfermedad uno o dos días antes de que el sarpullido aparezca. Estos síntomas pueden durar algunos días y la fiebre permanecerá en el rango de 100 a 102 grados Fahrenheit (37.7 a 38.8 grados Celsius). En casos poco frecuentes, puede ser más alta. Los niños(as) mas jóvenes, generalmente tienen síntomas más leves y menos ampollas que los niños(as) de más edad.
Típicamente, la varicela es una enfermedad leve, pero puede afectar a los infantes, adolescentes, adultos y a las personas con sistemas inmunológicos delicados de forma severa. Algunas veces estos individuos pueden desarrollar serias infecciones relacionadas con la piel alrededor de las ampollas, los pulmones, las articulaciones y el cerebro. Incluso los niños(as) con sistemas inmunológicos normales pueden desarrollar complicaciones a causa de la varicela. La complicación más común es una infección bacteriana de la piel alrededor de las ampollas. Cualquier persona que haya padecido la varicela (o recibido la vacuna de la varicela) en la niñez está a riesgo de contraer culebrilla más adelante en su vida. Después de una infección, parte del virus de la varicela-zoster que causa la varicela puede permanecer inactivo en las células nerviosas de la espina dorsal, reactivándose transcurrido el tiempo y reapareciendo como culebrilla, lo cual puede incluir una sensación de hormigueo o dolor seguido de un sarpullido con bultitos rojos y ampollas en la piel. Hasta un 20 por ciento de las personas que han padecido varicela desarrollan culebrilla con el paso del tiempo. La culebrilla puede ser tratada con drogas antivirales, así como esteroides y medicamentos para aliviar el dolor.

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